LIFE+ Malta

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Ha pasado mucho tiempo desde que escribí mi última entrada, hablando sobre el tiempo pasado en Menorca y el comienzo de una aventura científica y personal que tendría lugar en Malta, un lugar bastante curioso por su posición en el Mediterráneo.

Puerto de Valletta

Salimos de Menorca el 8 de agosto con rumbo a Cerdeña, luego a Sicilia y por último a Malta. En la primera noche de travesía pillamos un tiempo bastante feo, olas de casi 3 metros y viento fuerza 5, eso sí, el catamarán volaba sobre las olas, algo fantástico. El mal tiempo continuó hasta entrada la tarde del día siguiente, pero pronto se calmó y empezamos a disfrutar de la navegación. También empezamos a conocernos los que viajábamos: Rick, el director científico de la campaña y Kiko, el capitán del “Aurora Boreal”, un catamarán de 12 metros de eslora que preparamos para tal cometido. Con ellos pasé la mayor parte del tiempo ya que iban y venían algunos voluntarios y algunos expertos, un tiempo inmejorable.

Aurora Boreal

El paso por Cerdeña fue como de rutina, sin pensar en parar ni en acercarnos a tierra. En Sicilia en cambio, sí nos acercamos a tierra con la idea de irnos a comer una pizza, pero el panorama no daban ganas de bajar, muchas edificaciones, al estilo de Los Cristianos, por lo que decidimos de continuar nuestro camino y hacernos una barbacoa en alta mar mientras navegábamos, una idea un tanto descabellada al ir en un barco de “plástico”.

El 14 de agosto empezamos a ver Gozo, una de las islas de Malta. La llegada se hizo de rogar por que íbamos cortos de combustible y no había casi nada de viento, más que navegar parecía que íbamos dando un paseo en barca. Entramos al puerto de Mgarr y lo primero que hicimos nada más atracar fue irnos a cenar a tierra después de 6 días de navegación.

Al día siguiente comenzamos una pequeña expedición por la zona sur de la isla de Malta, aprovechando para poner a punto la acústica, de la que era el encargado. Llegamos a Valletta a media tarde y nos quedamos impresionados con la entrada del puerto, uno de los mayores puertos naturales del mundo, lleno de fortificaciones y murallas, dejándose notar la historia bélica del país a lo largo de la historia.

Haciendo muestreo acústico

Haciendo muestreo acústico

Mi estancia fue de alrededor de un mes y medio, trabajando codo con codo con la tripulación: avistando, cocinando, llevando el barco, muestreo acústico, colección de datos, etc. Una tarea bastante dura que comenzaba con la primera luz del Sol hasta la última.

Pudimos observar numerosos grupos de delfines comunes (Delphinus delphis), delfines listados (Stenella coeruleoalba), delfines mulares (Tursiops truncatus). También vimos numerosas tortugas bobas (Caretta caretta), llegando a contabilizar un día más de 30 ejemplares.

Delfín común

Delfín común

Un día haciendo un transepto por el sur de la isla de Malta nos llevamos una muy grata sorpresa, localizamos acústicamente un grupo de cachalotes (Physeter macrocephalus), una especie de la que sólo se tenía algo de constancia por un relato de un pescador de hace unos 30 años, pero nada científico. Para nosotros fue una gran alegría el llegar a verlos y fotoidentificarlos, así como conseguir una serie de grabaciones con el hidrófono.

Cachalote

Cachalote

¡No todo iba a ser navegar! Tuvimos algo de tiempo para recorrer algunos lugares maravillosos de Malta, su fortificada capital, sus restos arqueológicos y sus singulares paisajes y lugares como el Blue Lagoon en la isla de Comino.

Ruinas neolíticas

El equipo con la representante del gobierno maltés en unas ruinas neolíticas

Unos días antes de mi marcha llegó Crístel, que me iba a sustituir y que tenía que enseñarle cómo funcionaba toda la acústica y cómo resolver los posibles problemas (que no eran pocos, hay que decirlos), así como cómo localizar a los animales.

El último día me pude despedir de Malta de la mejor forma posible, con un grupo de delfines listados muy juguetones que no paraban de perseguir a la zodiac y de saltar.

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¡Adiós Malta! ¡Nos veremos en la próxima campaña!

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Dieta Mediterránea

Después de un gran trabajo en El Hierro con los pescadores y los compañeros ahora toca una nueva aventura. Esta vez toca conocer el mar Mediterráneo y los que les puedo decir por el momento es que está calentito y saladito comparado con lo que nos rodea en las Canarias. Ahora mismo me encuentro en un catamarán fondeado en una de las innumerosas calas que tiene la isla de Menorca, en las Islas Baleares. Desde aquí haremos una travesía hasta Malta, pasando por Sicilia y a lo mejor por Cerdeña también, en donde estaré colaborando con un proyecto LIFE+. Este proyecto tiene el objetivo de muestrear las aguas costeras y pesqueras de Malta para censar delfines mulares y tortugas bobas, además de las demás especies de cetáceos que puedan rondar las islas maltesas. Esto se hará para designar áreas para su posible protección en el futuro que espero que dé un buen resultado, aunque el proyecto tiene como fin el 2016. El encargado del proyecto es KAI Marine Expedition, cuyo equipo humano y científico tiene una gran experiencia en este campo, siendo muy agradable el trabajar con ellos. Mi papel en el periodo en el que voy a estar será localizar acústicamente a los zifios, pero sin olvidarme de cachalotes y demás habitantes similares. Durante la travesía creo que poco haré, a parte de testear todos los cachivaches que tengo preparados y comprobar que el software funcione correctamente para que cuando lleguemos a Malta tengamos todo listo. Llevo en Menorca desde hace unos 6 días, en los cuales he tenido bastante peleas con el software pero aún así todo funciona y he podido disfrutar de algunas calas de la isla, las fiestas tradicionales de Alaior, pasar la noche en una playa y lo mejor de todo, dormir durante ese tiempo en un antiguo pesquero noruego hecho completamente de madera del año 1910 llamado Toftevaag, con más de cien años de diferentes experiencias vividas y que desde hace unos 20 años se dedica a trabajos científicos principalmente. En él te sientes como si estuvieras dentro de una película de piratas, subiendo y bajando las escalas, los camarotes, las bodegas, el suave crujir de la madera… sensaciones que incitan a brindar con una botella de ron y un cántico pirata. Después de ese traslado a otra época llegué al catamarán donde realmente se realizará la campaña, barco muy interesante y bastante cómodo por ahora, en el que aprenderé algo de navegación a vela, o eso espero… Poco más hay que contar, solo decir que me esperan 5-6 días de travesía y sin ninguna conexión con el resto del mundo, salvo por el GPS y la radio. Con esto me despido hasta la próxima entrada que esperemos que sea antes de lo que se esperan y disculpen por no poner alguna fotito. ¡Arrr el barco!

Proyecto Tonina

Hace unos meses una profesora del Departamento de Marina nos dio la oportunidad a unos compañeros y a mí de hacer un proyecto y empezar a llevar a cabo una pequeña investigación. El proyecto en cuestión lo hemos denominado Proyecto Tonina. Este proyecto tiene la finalidad de evaluar la interacción entre delfines mulares (Toninas) y los pescadores de la Cofradía Nuestra Señora de los Reyes de La Restinga en El Hierro.

Los pescadores llevan tiempo quejándose de que las toninas les roban el pescado que tienen en el aparejo, antes de que lo puedan subir a bordo. Éste tipo de interacción sólo se da en la denominada pesca del alto, que consiste en pesca de fondo a una profundidad que oscila entre los 400-600m, y cuya especie de interés es el Alfonsiño y la Tableta, pescado de un alto valor económico y relativamente fácil de pescar.

En este proyecto lo llevamos desarrollando desde febrero, dando como resultado la realización de dos campañas de muestreo, una en mayo y otra en julio, en las que hemos obtenidos datos que no esperábamos y que son interesantes.

En ese tiempo hemos salido a pescar con los pescadores, levantándonos a las 5-6 de la mañana para salir como muy tarde a las 7 a la mar y llegando sobre las 4-6 de la tarde, esto dependía, claro está, del pescador y del tiempo que tardara en conseguir un mínimo para ganarse el día. El día más largo resultó ser el último de la última campaña, saliendo rumbo al faro de Orchilla a las 7 y llegando a puerto casi a las nueve de la noche. Hemos pasado horas y horas al sol, con la simple protección de la ropa que llevábamos, algún sombrero, abundante protector solar y unas buenas gafas de sol.

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En la primera campaña sólo pude ir yo, ya que mis compañeros tenían prácticas o clases obligatorias. Pase una semana solo en La Restinga, pero no me sentía para nada solo, ya que una vez comencé a salir a pescar, se te hace corto el día, entre las horas en el barco y llegar pensado en la cama. A los pocos días de volver a Tenerife volví a ir pero esta vez compartí con el grupo de zifios el trabajo, saliendo con ellos en dos ocasiones, de resto seguía saliendo a pescar. Ese tiempo fue divertido ya que se hizo mucho más ameno con las largas conversaciones variopintas con la gente que fue con el grupo de zifios. Allí conocí a Peter Madsen, un reputado investigador de cetáceos, y a Mark Johnson, uno de los mejores ingenieros a nivel mundial de aparatos de marcajes para cetáceos. También con Jacobo Marrero, investigador de la línea de cetáceos de la ULL y doctorando, largas fueron las tertulias en la avenida con una cerveza.

Jacobo y Lucía en busca de zifios

Al finalizar esta campaña tocaban algunos exámenes para luego preparar la campaña de julio, en la que estaríamos en equipo completo: Manu, Borja, Nino y yo.

Con los permisos en tramitación comenzamos la segunda campaña, llegamos a La Restinga y tuvimos un par de días sin trabajo ya que eran las fiestas de la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores, y aún habían algunos problemas con los permisos

Una vez con todo en regla comenzamos el muestreo, con el horario anteriormente descrito que es tan agotador. En esta campaña pude y pudimos disfrutar más de la isla, ya que como no podíamos salir todos a la vez a la mar, uno descansaba y en ese tiempo hacía lo que quería (no nos engañemos que todos lo único que queríamos era dormir y dormir, que 5 horas no eran suficientes jeje). Como después de pasar los datos teníamos bastante tiempo libre pues lo aprovechábamos yendo a Tacorón, a la playa roja o en el mismo muelle, incluso antes de irnos dimos una vuelta por la isla, visitando el Sabinar, Orchilla, los diferentes charcos famosos de Frontera y las fiestas de La Bajada.

Charco Azul

El regreso se nos hizo muy pesado a todos por el cansancio acumulado de tantas horas al sol en el mar y por el sueño acumulado de dos semanas sin dormir como es debido, pero a todas estas conseguimos unos datos muy valiosos por el momento, ya que tuvimos interacciones casi todos los días y por parte de quiénes venían esas interacciones.

Después de esta campaña llega una semana de descanso para empezar una aventura en toda regla: travesía desde Menorca hasta Malta en donde trabajaré en un proyecto LIFE + Project MIGRATE durante mes y medio. Hasta la próxima entrada!

El comienzo

Un día estando en casa, aburrido (con pocas cosas que hacer por no decir nada),  recibí una llamada de un número bastante extraño a la cual no iba a contestar porque he tenido algún problema de llamadas fraudulentas, pero aun así lo cogí. En ese momento me comentan que llaman de la universidad, que me han seleccionado como voluntario para participar en el proyecto de Zifios en El Hierro, Ecología y Conservación. Me quedé atónito porque daba por hecho que nunca me iban a llamar porque me había apuntado hacía mucho tiempo y no tenía la esperanza de que me seleccionaran. Les dije que sí sin pensármelo dos veces, sin saber nada más, solo que tal día nos íbamos y regresábamos dos semanas después. No sabía quién más iba, pero poco a poco, preguntando en la facultad me encontré con Ninoska, que también la habían seleccionado y más adelante también me enteré que Borja también iba, ¡fantástico! Al menos dos personas que conocía.

Poco a poco nos iban dando más información, qué teníamos que llevar, dónde íbamos a alojarnos y poco más. Mi mayor temor en ese momento fue que íbamos en barco hasta El Hierro, y es que la verdad nunca antes había sido un amante de viajar en barco o incluso pasar mucho tiempo en uno, es más, cuanto menos mejor.

Nos íbamos un domingo y recuerdo que la noche anterior vinieron unos amigos al piso donde vivo y nos montamos una buena fiesta, lo mejor era que a las 5 tenía que estar en un sitio donde nos esperaba Crístel, la coordinadora de la campaña persona la cual no conocía ni sabía quien era. Esa noche no dormí, sólo sé que cogí mis bártulos y a las 5 estaba en el sitio acordado. Allí me encontré con Borja y Nino, conocí a Crístel y la profesora Natacha y una chica que se llamaba Patricia. Hicimos tetris para poder poner tantos bolsos en el Jeep y nos metimos como pudimos los 4: Crístel al volante, alguien de copiloto no recuerdo quién y el resto en el asiento trasero muy mal puesto porque casi había espacio.

Pusimos rumbo al puerto de Los Cristianos, me moría del sueño y ya no hablo de la resaca. Mientras esperábamos en el puerto y hablábamos de sirenas apareció Agus, otra integrante del proyecto, y subimos a la cafetería para “desayunar”. Mientras ellos comían algo yo solo quería meterme en el barco para dormir un poco y así no marear y descansar algo, pero la sorpresa llegó cuando la profesora nos dijo que teníamos que ir avistando…. Algo que intenté pero que no llegué a conseguir por diversos motivos.

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Llegamos al puerto de La Estaca, ¡¡al fin pisaba tierra!! Pusimos rumbo a La Restinga, nuestro campamento base en unos apartamentos y el barco en el puerto. Nada más llegar, comenzamos a descargar todo el material y la comida, recogimos el piso, nos repartimos camas, alguna explicación rápida y a partir de ahí nos dividimos en dos equipos, uno que iba al barco a limpiarlo y prepararlo y otro en el apartamento para empezar a preparar el material necesario. Dije que quería ir al barco sin pensármelo y ¡fue genial! Vimos un par de grupos de delfines y un gran banco de caballas con un importante averío de pardelas: espectacular.

Regresamos a puerto con todo listo para comenzar al día siguiente la campaña. Después de cenar y más indicaciones del trabajo a desarrollar y una charla sobre identificación de zifios y algún que otro cetáceo, tocaba cama después más de 26 horas despierto, mi cuerpo lo agradeció demasiado.

El primer día de campaña me tocó barco, y como no, mi dosis de biodramina. Día espectacular con delfines de dientes rugosos, mulares, moteados, un rorcual tropical y con un grupo de zifios de cuvier.

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Al día siguiente tocaba estación de tierra, prismáticos y big eyes durante todo el día al sol, intentando escudriñar el Mar de Las Calmas para intentar encontrar algo, cosa que era complicada por la nula experiencia pero que poco a poco fue incrementando. Este día había llegado el último integrante, Marcel, experto ornitólogo y que con sus historias y vivencias en las campañas en las que ha participado nos entretuvo bastante a parte de abrir a más de uno la mente.

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Durante estos días la profesora nos mandó a hacer una presentación sobre lo que hacíamos allí, aparte de otra sobre los voluntarios y un pequeño trabajo de investigación con los pescadores que dio fruto a un pequeño proyecto que ahora tenemos entre manos los que estuvimos de voluntarios en esa campaña.

A medida que pasaban los días nos enfrentamos a las inclemencias del tiempo: mala mar, calima horrorosa, viento… recuerdo que estuvimos a punto de suspender la campaña a la semana de estar allí y que al final apuramos al máximo porque el tiempo comenzó a mejorar. Patricia se tuvo que ir y llegó Manu de reemplazo, habiéndolo avisado la noche anterior a la marcha de Patri en mitad de carnavales. Este día salimos al mar pero solo por la mañana ya que el tiempo empeoraba a partir del mediodía, no recuerdo si vimos algo interesante, pero lo que si recuerdo fue la vuelta a puerto, con olas de 3 metros: Agus agarrotada a los mandos del Punta Ballena y Borja, Marcel y yo como si no pasara nada mientras el barco subía y bajaba cual montaña rusa entre las olas.

No todo era trabajo, también disfrutamos de una barbacoa con pescado fresco de la isla, risas, anécdotas, etc. en un sitio tan mágico como lo es Tacorón.

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Uno de los días que no salimos al mar por mal tiempo nos fuimos a dar una vuelta por la isla, visitando el bosque verde, una charca en Frontera donde aparecieron dos patos americanos, uno de los cuales era la primera vez que se veía allí. Seguimos hacia el Verodal y en una playa cerca encontramos a un pez enorme con el que estuvimos intrigados porque ni los pescadores a los que preguntamos lo habían visto antes. Al final resultó ser un pez de profundidad que no se explota en la isla y que muy rara vez es capturado: Alepisaurus ferox.

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Pasaron los días volando, creamos muy buenos lazos entre todos, conseguimos pillar otro grupo más de zifios de cuvier y hasta un día vimos otro rorcual tropical haciendo embestidas laterales las cuales disfrutó el Punta Ballena.

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Delfines moteados

Zifio de Cuvier

Zifio de Cuvier

Después de esta gran experiencia me enteré de otro proyecto de la universidad en el que Marcel tiene gran presencia y en el cual estoy participando. Este proyecto se llama Cetavist y hablaré de él más adelante, de resto llegué con la ilusión de saber más a cerca de la identificación de cetáceos, de lo que te pueda deparar el mar en una salida o lo bella que es la naturaleza cuando la ves en su plena actividad, no tras un cristal o una reja.

He aquí, tras esta experiencia, el inicio de una gran pasión: el gran azul y sus habitantes.

"El" grupo

“El grupo”

Presentación

Biología… esta es la palabra que creo que más campos y seres agrupa a la vez, desde lo más primitivo como las bacterias, pasando por las plantas, los animales y terminando en el ser humano. Comprende todo lo relacionado a ellos, sus interacciones, su comportamiento, cómo funcionan como individuo y como sociedad, sus funciones fisiológicas, sus composiciones estructurales, etc.

Dentro de esta extensa palabra voy a destacar a una pequeña parte, casi insignificante pero muy importante en el mundo animal: los cetáceos.

Los cetáceos son mamíferos marinos que viven sometidos a grandes presiones hoy en día por diversos factores, desde su caza hasta la destrucción y contaminación de su hábitat. El ser humano contribuye enormemente a la casi desaparición de especies muy emblemáticas como son las ballenas francas y los rorcuales por la caza tan indiscriminada que se lleva produciendo desde hace siglos atrás. También se enfrentan a perecer  por efectos indirectos producidos por el hombre, como lo hace el tráfico marítimo, prácticas militares, extracciones de crudo, pesca…

Aún soy un estudiante de eso que se llama Biología, aunque si especificamos un poco más, estudio biología marina (una de las diversas ramas que tiene esta carrera), en la Universidad de La Laguna. En esta universidad he conocido a varios profesores muy buenos, como Alberto Brito, pero sin duda mi mentor (por así decirlo) es la profesora Natacha Aguilar. Ella me ha hecho ver y sentir la vida de los cetáceos por medio de una campaña a la que fui de voluntario en febrero en la que empecé a aprender diversas metodologías de estudios de cetáceos, así como aprender a identificarlos. En esto también fue de gran ayuda haber conocido a Agus y Crístel (qué dos personajes, cada cual muy singular), pero sin duda el más motivante fue Marcel y sus historias y manera de ver la vida. Gracias a él ahora tengo una nueva visión de la naturaleza y de cómo conocerla, verla, sentirla, como cada vez que veo un delfín, ave marina, rorcual… sensaciones varias y agradables al verlos en su hábitat, no en un acuario.

Después de esas dos semanas de campaña en El Hierro comencé a participar en otro proyecto (ya hablaré de él más adelante), también de voluntario, pero con muchas ganas e  ilusión. A partir de ahí he adquiriendo más conocimientos y me han dado la oportunidad de hacer un pequeño proyecto con mis compañeros Borja, Manu y Nino.

Seguiré estudiando pero también investigando si tengo la ocasión.

He aquí el inicio de una pasión, que irá siendo contada a medida que avance.

Trabajo de campo en El Hierro

Trabajo de campo en El Hierro